En el momento en el que Tania y Marcelo nos preguntaron si queríamos trabajar con Piero, yo sin pensar demasiado acepte, ya que me gustaba la idea de formar parte del equipo que le sacaría adelante al enano. Además de que me serviría en un futuro para mi carrera de Psicología.

Tania y Marce nos fueron entrenando en el Programa Son-Rise y cada vez me gustaba más de que se trataba ya que es algo nuevo, con otro punto de vista sobre cómo tratar a los niños en general, ya sea con alguna dificultad o no. En realidad, vamos guiados por Piero, de acuerdo a su ritmo, a lo que él esta preparado para hacer, etc.

Las bases del programa son la aceptación, el respeto y el entusiasmo para poder ver cambios en el otro. En una palabra la actitud con la que entramos a trabajar en el Playroom. Con todo ello, me di cuenta que no sólo me serviría para mi carrera sino que podría formar parte de mi vida.

Esa actitud es la que brinda los cambios que vamos observando poco a poco, a veces cambios bruscos en el enano, que nos hace pensar si realmente tiene Sindrome de Aspeger o quiere jugar simplemente con nosotros?. De repente me deja con la boca abierta con las cosas que dice como por ejemplo: “Te pise sin querer”, “Uupps, se rompió lo que trajiste”, y miles de otras frases más que reflejan que en realidad, está funcionando lo que estamos haciendo. Y me da las ganas y fuerzas para seguir con este desafío.

Este desafío del que hablo no lo tomo como una carga y lucha por ver cambios. Sino como ir a jugar con Piero, y a la vez ser yo misma. Aunque tengo que admitir que ahora soy más creativa, espontánea, gritona, alegre, etc. Varias veces me pasó que llevó algo preparado para hacer con el enano y hacemos algo totalmente distinto, mucho más emocionante y divertido, terminando yo más emocionada que él. Como por ejemplo, mi nuevo apodo para la familia es CECIA, el cual quedo después de haber jugado sopa de letras y hasta hoy en día no sé por qué quedo ese alias, por supuesto designado por Piero.

Para concluir, puedo decir que me encanta el Programa Son-Rise, ya que veo cambios y muchos en Piero desde que empezamos a hacer, evidentemente hay veces que se ven retrocesos pero luego, él está con todas las pilas, desafiándote y preguntando ¿Qué vamos a hacer hoy? o ¿Qué me trajiste?, etc., etc. Y por otro lado, me animo a decir que dicho programa, de alguna manera cambió mi actitud frente a ciertos acontecimientos de la vida.

Espero que el Programa Son-Rise poco a poco se vaya difundiendo a todas las familias con niños con autismo u otras dificultades, ya que constituye un estilo de vida para toda la familia que lo emplea.